l hombre ha mantenido desde tiempos inmemoriales una indiscutible inclinación a mantener animales a su alrededor. La misma existencia de animales domésticos es una consecuencia de esta necesidad humana. Con nuestro estilo de vida actual, prácticamente urbano, hemos conseguido hacer aun mas intensa esa necesidad de relacionarnos, de interactuar, de experimentar, de observar esas interesantes formas de vida que comparten nuestro planeta, y a menudo encontramos irresistiblemente apasionante y necesario el hecho de mantener muy cerca nuestro, en nuestros propios hogares, un reducto, una pequeña reproducción de ese medio salvaje del que los propios humanos procedemos.



En esta época en la que parece estar de moda la protección de los derechos de las minorías, nos gustaría reafirmarnos y reivindicar nuestra vocación de mantener y relacionarnos con otras criaturas exóticas del mundo que nos rodea. Además, con el nacimiento de la herpetocultura, que comprende la gran responsabilidad que hoy día supone el manejo de especies exóticas y su cría, se consiguen importantes avances en reproducción, conservación, e incluso importantes avances científicos por parte del sector amateur, que no olvidemos ha contribuido históricamente a numerosos logros en el campo de la zoología.



Mantener y reproducir criaturas exóticas en cautividad es educativo, relajante, apasionante, nos llena de pequeñas metas personales, es decorativo, nos enseña a mantener unas responsabilidades, unas pautas de disciplina, nos ayuda a investigar, a interesarnos por diferentes biotopos, por diferentes países y lugares remotos, por leyes genéticas, por aspectos nutricionales, por la intensidad de la  luz y  su calidad, por la humedad relativa, por el proceso de incubación o gestación, por como combatir parásitos
y que tipos existen, nos permite ampliar la piscina genética y los efectivos de especies bajo presión en su medio, y un millón de cosas mas que podría enumerar hasta llegar a deciros que finalmente satisface esa inexplicable, misteriosa y ancestral necesidad de relacionarnos y admirar otras formas de vida del planeta tierra.

Aun recuerdo lo apasionante de ver nacer las primeras tortugas que críe, los primeros lagartos, que enriquecedor fue hacer crecer a mi primer grupo de cría

 




de serpientes, seguir su ciclo reproductor y ver salir del huevo a las primeras cabecitas, o la primera vez que viaje a Madagascar e hice una salida nocturna por la selva en busca de animales.

Hoy en día sigo sintiendo esa magia inexplicable delante de cualquier rana, lagartija o sapo, pero las cosas han cambiado mucho y generalmente para mejor, pues existen ahora una cantidad de libros y de información impresionante, existe material adecuado para nuestra actividad, existen cantidad de criadores profesionales y aficionados que producen animales muy bonitos y sanos, numerosos proyectos de cría, zoocriaderos por todo el mundo, cuotas de exportación de ejemplares salvajes definidas y controladas de un montón de países para que no causen un impacto negativo en su medio y su captura sea sostenible, existe un suministro constante de los mas increíbles alimentos vivos para reptiles y anfibios, y... finalmente estamos nosotros intentando superarnos día tras día para poner al alcance de nuestros clientes un buen asesoramiento, el consejo mas sincero, un servicio honesto y razonable y una amplísima variedad de animales con los que seguimos aprendiendo y apasionándonos. Tenemos la determinación de intentar ser de máxima utilidad a la herpetocultura y a nuestros clientes pues compartimos sus problemas e inquietudes y sobre todo compartimos esa inexplicable atracción por estos curiosos seres que viven con nosotros en el planeta tierra.

 

 
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